viernes, 21 de diciembre de 2012

ADORNOS NAVIDEÑOS EN PUERTO RICO

 
EL “NUTCRACKER”
REY DE LA NAVIDAD
 
O irlándés, o galego e o escocés
 
EN EL MERCADO HAY FIGURAS DE TODOS LOS TAMAÑOS Y PRECIOS, TODAS PINTADAS CON COLORES VIVOS
 
Napoleón, Santa Claus e o Tio Sam
 
LA TRADICIÓN DE REPRESENTAR EL “CASCANUECES” DE TCHAIKOVSKY SIGUE VIVA EN PUERTO RICO
 
 
MUCHAS CASAS LUCEN ILUMINACIÓN EXTERIOR NAVIDEÑA CON ADORNOS Y FIGURAS SOBRE EL CESPED
 
 
 
 
 
      Tanto en los Estados Unidos como en los países de cultura europea, el personaje del Cascanueces, o Nutcracker, es muy importante en las fechas navideñas, que en el continente americano comienzan ya a mediados de noviembre, después del Thanksgiving Day. Como es sabido, se trata de una figura emparentada con el Ballet “Cascanueces”, de Peter Tchaikovsky, que acaba de ser representado en teatros puertorriqueños de San Juan y Ponce con el gran éxito de siempre.
 
        La historia del personaje del Cascanueces comienza en Alemania, de la mano del abogado, pintor, escritor y compositor Ernst Theodor Amadeus Hoffman, a cuyos cuentos fantásticos recurrió Jacques Offenbach para escribir su ópera “Los Cuentos de Hoffmann”.
 
 
        Desde que el mundo es mundo, el ser humano se ha alimentado con nueces, un fruto seco que aporta mucha fibra, hidratos de carbono, proteínas y calorías, por lo que siempre hubo quien intentara inventar un artilugio que permitiera abrirlas con facilidad y no recurrir al golpe de piedra, que debió ser lo primero que se hizo. El caso es que, a mediados del siglo XVIII, ya encontramos que las nueces eran partidas, según una fuente consultada, “por pintorescas figuras humanas talladas en madera. Estos “cascanueces” se hicieron tan populares, que Hoffmann escogió uno de ellos para convertirlo en el héroe de una de sus fantásticas fábulas”.
 
En efecto, Hoffmann escribió en el año 1816 “El Cascanueces y el Rey de los Ratones”, un relato en el que nos presenta a un niño enfermo que sueña con un cascanueces, que lo lleva de la mano a un mundo cargado de juguetes. Esta fantasía llega a hacerse realidad en el relato, cuando, al despertar, el niño encuentra esos juguetes junto al árbol de Navidad. Y para que todo acabe de la mejor forma, el niño también termina recuperando la salud.
 
 
Así fue cómo “los vistosos y coloridos muñecos de madera quedaron enlazados para la posteridad con las fiestas navideñas, gracias al texto inicial de Hoffman y la música de Tchaikovsky. La creación del diseño actual de esos elegantes soldaditos se dice es debida al artesano Wilhelm Friedrich Fuchtner, también germano, quien utilizó como modelo una ilustración del libro escrito por Hoffmann”.
 
Eso sí, los muñecos de madera –en gallego, los escachanoces- ahora vienen con el Made in China puesto y representando las más variadas figuras. Incluso un “marine” estadounidense, perfectamente vestido con su uniforme de gala. Y un gaiteiro escocés. En una de las ilustraciones también pueden ver un gaiteiro gallego, pero ese no vino así de las lejanas tierras, como los Magos de Oriente.
 

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